¿Sufres de dolor de espalda? Así me ayudó un masaje terapéutico a sentirme mejor:
Decidí tomar un masaje porque llevaba varios meses lidiando con un dolor de espalda que solo parecía empeorar con el tiempo. La incomodidad ya se había vuelto una constante, y sabía que necesitaba hacer algo para aliviarla.
Al llegar al consultorio de masajes, la masajista me saludó cordialmente y me invitó a pasar. Nos sentamos brevemente antes de comenzar y me preguntó cuál era el motivo de mi consulta y qué necesidades particulares tenía. Le expliqué que sentía una gran tensión en los músculos de la espalda, especialmente en la zona del cuello y la parte baja, donde más se concentraba el dolor. Aunque un masaje de cuerpo completo también podría ser beneficioso, le dije que en esa ocasión quería enfocarme principalmente en esas las afectadas.
La masajista me escuchó atentamente, luego salió para darme un momento para alistarme. Me acosté en la camilla boca abajo, con la espalda descubierta y la esperé. Cuando regresó, encendió una luz tenue y puso música relajante. Me recordó que debía comunicarle cualquier molestia que sintiera durante el masaje. Por ejemplo, si sentía que la presión era demasiado fuerte o si algo me dolía.
La técnica

La terapeuta aplicó un poco de gen en mi espalda y luego comenzó a trabajar con una combinación de movimientos largos, golpeteos y presión fuerte y sostenida en los puntos más críticos, como los nudos cerca del cuello. También utilizó sus codos y el peso de su cuerpo en algunas áreas para ayudar a liberar algunas contracturas. En un par de ocasiones, le pedí que disminuyera la presión, ya que me parecía un poco doloroso, pero entendí que en un masaje destinado a liberar tensión muscular, es normal sentir una cierta incomodidad.
El resultado
Al finalizar, me sentí mucho más relajada y aliviada, especialmente porque los nudos musculares que tanto me aquejaban habían disminuido considerablemente. La masajista me comentó que, si después del masaje sentía algo de dolor o rigidez, era completamente normal, especialmente en las zonas donde se había trabajado de manera intensiva. También me explicó que, aunque el dolor podía ser incómodo, generalmente era temporal y desaparecía a medida que los músculos se recuperaban. Me recomendó hacer estiramientos suaves al día siguiente, tomar mucha agua y descansar.
En mi caso, el masaje fue suficiente para aliviar el dolor de espalda. Sin embargo, si tienes problemas persistentes o graves, es importante consultar con tu médico para obtener el tratamiento más adecuado según tu situación.
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